Blog Naturalist · Hablemos de Plantas
Resumen para portada: ¿Se te olvida regar? ¿Viajas seguido? El cultivo de plantas en agua puede ser la solución perfecta. Aquí van 8 plantas de interior que funcionan muy bien en agua, y el paso a paso para empezar.
Si eres del tipo de persona que se le olvida regar, viaja frecuentemente, o simplemente disfruta de la estética minimalista de las raíces visibles en un frasco de vidrio — el cultivo de plantas en agua puede ser exactamente lo que buscas.
Al cultivo de plantas con las raíces directamente sumergidas en agua o en una solución nutritiva se le llama cultivo hidropónico o cultivo en agua. No es una idea nueva: los Jardines Colgantes de Babilonia y las chinampas de Xochimilco en México son ejemplos históricos de cultivo sin suelo que llevan siglos funcionando.
La clave está en entender qué función cumple el suelo para la planta — soporte, agua y nutrientes — y reemplazar esas funciones con un recipiente bien elegido, agua limpia y algo de fertilizante soluble.
8 plantas que funcionan muy bien en agua
Estas especies se adaptan con facilidad al cultivo en agua y son comunes en Guatemala:
- Teléfono / Pothos (Epipremnum aureum) — de las más fáciles y resistentes. Sus raíces se desarrollan muy bien en agua y puede mantenerse indefinidamente en este sistema.
- Filodendro (Philodendron spp.) — la mayoría de variedades raízan bien en agua y se adaptan sin mayor dificultad.
- Tradescantia — crece rápido en agua y sus hojas moradas o verdes se ven preciosas en un frasco transparente.
- Mala madre (Chlorophytum comosum) — los hijuelos que produce cuelgan en agua y enraízan con facilidad.
- Aglaonema — tolera bien el cultivo en agua una vez establecida, aunque requiere un poco más de paciencia en la transición desde tierra.
- Impatiens / Begoñas — excelentes para cultivar en agua, especialmente a partir de esquejes.
- Albahaca y menta — hierbas aromáticas que se propagan y mantienen muy bien en agua. Prácticas y decorativas en la cocina.
- Cóleos (Plectranthus scutellarioides) — sus hojas de colores intensos se lucen todavía más en un recipiente con agua. Enraízan fácil y rápido.

Cómo empezar: dos puntos de partida
Puedes empezar de dos formas:
Desde un esqueje — toma una sección del tallo con al menos 1–2 nudos. Elimina las hojas que quedarían sumergidas en el agua y coloca el esqueje en el recipiente. Las raíces emergerán de los nudos en días o semanas según la especie.
Desde una planta adulta en tierra — retira la planta de su maceta y elimina toda la tierra adherida a las raíces con las manos, agitando suavemente desde el tallo. Lava las raíces con agua limpia hasta que queden lo más limpias posible sin dañarlas.
Paso a paso para cultivar en agua
1. Elige la especie adecuada No todas las plantas se adaptan al cultivo en agua. Las listadas arriba son buenas opciones para empezar.
2. Prepara el material vegetal Para esquejes: al menos 1–2 nudos, hojas que quedarán sumergidas eliminadas. Para plantas de tierra: raíces lavadas y limpias.
3. Elige el recipiente Puede ser opaco o transparente. En recipientes de vidrio transparente crecerán más algas — no son dañinas para la planta pero requieren limpieza periódica. A mayor tamaño del recipiente, menor frecuencia de cambio de agua necesitarás.
4. Coloca y asegura la planta Lo más importante: solo las raíces deben quedar sumergidas. Si la corona o base del tallo queda en contacto con el agua, se puede generar pudrición. Busca una forma de sujetar la planta (con un soporte, malla o simplemente ajustándola al cuello del frasco) para que se mantenga en la posición correcta.
5. Ubícala bien Colócala en un lugar bien iluminado pero fresco, lejos del sol directo. La luz directa calienta el agua y favorece el crecimiento de algas y bacterias.
6. Cambia el agua cada 1–2 semanas Al cambiar el agua, lava también el recipiente y sus paredes. El cambio repone el oxígeno disuelto en el agua, que las raíces necesitan para mantenerse sanas. Sin suficiente oxígeno, las raíces se pudren.
7. Añade fertilizante soluble Sin tierra no hay nutrientes disponibles — hay que aportarlos. Agrega un fertilizante soluble o líquido a 1/4 parte de la dosis normal cada vez que cambias el agua. La concentración baja es clave: en agua, la planta es más sensible al exceso de nutrientes que en tierra.
8. Monitorea el estado de las raíces Las raíces sanas son blancas o de color claro, firmes y con crecimiento visible. Si las ves grises o cafés, blandas o con mal olor, hay pudrición. Poda y elimina las partes afectadas con tijeras limpias lo antes posible para evitar que avance.

💡 Dato botánico: Las plantas en agua desarrollan raíces morfológicamente distintas a las raíces de suelo — más largas, con mayor superficie de absorción y adaptadas a capturar oxígeno directamente del agua. Es por eso que traspasar una planta ya establecida en agua de vuelta a tierra puede ser un proceso de readaptación que requiere paciencia.
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